Por qué me gusta Guild Wars 2
Escrito por Hazu 4 / septiembre / 2012

Guild-Wars-2

Como supongo que ya sabréis muchos, estoy jugando a Guild Wars 2. Empecé con las betas en junio, algo más tarde que muchos otros, pero desde el principio tuve claro que era un juego que quería jugar. He jugado a muchos MMOs (Massively Multiplayer Online, o “Multijugador Masivo Online”) en mi vida, muchísimos, saltando de uno a otro, de pago y gratuitos, buscando uno que me gustase y me hiciese quedarme definitivamente en él, o al menos por un tiempo. Cuando ya pasan unos cuantos por tu control acabas descubriendo que en el fondo todos tienen la misma base, y empiezas a descartarlos por lo más mínimo: no me gusta el control de cámara, los gráficos de este estilo no me llaman…

¿Qué diferencia a Guild Wars 2 de los demás MMOs? Todo y nada, pero empezaré por explicaros el “nada”. El juego nos presenta el mismo sistema que cualquier otro juego de este estilo: subir nivel, conseguir equipo, explorar zonas, matar monstruos, hacer misiones que consisten en ir de un punto a otro matando algún enemigo para recoger objetos determinados, entregar mensajes… No hay nada nuevo. Subes de nivel, decides a qué darle tus puntos de habilidad y sigues jugando repitiendo la fórmula pero cambiando de zona de vez en cuando. Los gráficos son bonitos, sí, pero nada comparados con cualquier juego ‘Triple A‘ no online que os encontréis por ahí.

¿Entonces qué es el “todo”? Que el juego te incita a jugar solo. No es que jugar en grupo no tengas sus ventajas, al contrario, las tiene, y muchas, pero la diferencia radica en que no te impone el jugar en compañía como otros. Si habéis probado algún juego de este tipo os habréis encontrado con la clásica misión importante en una zona dura que, o vas acompañado, o no hay forma de superar. Lo mismo para acabar con los grandes jefes de los mapas, que es imposible abatirlos sin compañía. Aquí eso no ocurre.

Lo primero que llama la atención cuando llevas unas cuantas horas jugando es lo bien equilibrada que está la curva de experiencia. Tienes libertad para ir a cualquier zona del mapa que gustes, que no te encontrarás con zonas inútiles. El nivel del personaje se ajusta directamente al nivel de la zona bajándolo cuando corresponda para que puedas disfrutar en ella sin que sea un paseo, y evitando que no puedas conseguir ese drop que necesitas para tu alter o para ayudar a un amigo y que sueltan esos malditos monstruos que matabas hace dos semanas. No lo hace porque no hay una enorme diferencia de nivel.

De todos modos, hacer misiones y eliminar monstruos no son las únicas formas de ganar experiencia. Cada vez que visitas una zona nueva del mapa te dan una porción de experiencia por ampliar tus conocimientos. A eso sumadle que en  cada mapa hay una serie de puntos de interés y de puntos de vista que, al visitarlos, también te dan experiencia. Completarlos todos junto a las misiones básicas de ese mapa y conseguir el 100% del mapa descubierto y cumplido también tiene premio. Esto te incita a explorar, a buscar zonas del mapa que no conoces para aumentar así de paso tu experiencia. Para más inri, el matar monstruos que llevan más tiempo vivos te da un bonus de experiencia, animándote a buscar zonas menos pobladas por jugadores para localizar monstruos que llevan mucho tiempo ahí sin que nadie vaya a matarlos y aprovechar el extra.

¿Y no hay problemas al hacer eso? ¿No te encuentras con monstruos de más nivel que el tuyo? Claro que sí, este juego no es un paseo y los monstruos no se dejan abatir con dos espadazos. Son duros, y con el sistema de autoajuste de nivel, lo siguen siendo a niveles altos. Pero para completar aun más la ecuación de la experiencia tenemos los eventos dinámicos, situaciones varias que aparecen en el mapa y que, al acercarte a ellas, te meten de lleno en una misión tal como defender un campamento de los centauros, salvar un pueblo en llamas de los bandidos o acabar con un monstruo enorme que azota a los granjeros del lugar. Son eventos duros para una sola persona, pero cuando te acercas a uno de ellos te verás rápidamente rodeado por más jugadores, con lo que los equipos se forman casi automáticamente sin necesidad de crear uno “oficial”, una “party”. Lo mismo ocurre con los grandes jefes, donde te acabas encontrando enfrentándote a ellos rodeados de decenas de jugadores.

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La capacidad de poder ir solo por el mundo, subiendo de nivel y sin tener que sufrir ante muros imposibles de superar, te anima a ir de un lado para otro en solitario, a jugar en cualquier momento que tengas libre y ver que tu barra de experiencia sube considerablemente pese a no ir acompañado. Y que no haya muros imposibles no quiere decir que no los haya complicados, que existen, y muchos. El juego no es un simple paseo por el campo.

Entonces, ¿para qué formar grupos? Para matar más rápido. Este juego está hecho para evitar completamente todo mal rollo entre jugadores. Si yo estoy atacando a un monstruo que me va a dar 50 de experiencia y aparece otra persona a atacarle, no me roba la mitad de la experiencia. Ni siquiera un 10%. Si ha hecho suficiente daño al enemigo para considerarlo justo, le dan exactamente la misma experiencia que a mí. Al no tener que ir con pies de plomo por la vida por si el jugador que vemos rodeado de monstruos está agobiado de verdad y huyendo como nos parece o si tiene la situación controlada, ayudar al prójimo se convierte en algo normal. A nadie le va a sentar mal recibir la misma experiencia en la mitad de tiempo, así que no se crean broncas en ese aspecto. Si vemos a un jugador caído en combate por el mapa y le ayudamos a resucirtar con solo acercarnos a él y pulsar la F, también recibiremos experiencia. ¿Qué motivo puede haber para no ser amable con los demás? Ninguno. El apoyo constante entre jugadores se hace palpable enseguida y las disputas por el kill stealing (robar monstruos) son inexistentes.

A la hora de recoger por el mapa objetos para utilizar en las diferentes artesanías, tales como minerales o madera, la competencia también ha sido eliminada. Qué asco da ir en otros juegos a recoger algo de mineral, que te aparezca un monstruo, tengas que defenderte y mientras aparezca otro jugador, recoja el producto y se marche aprovechando que tú estás ocupado y le has dejado el camino libre. Aquí cada cual tiene sus recursos instanciados. El árbol que yo he talado todavía lo tendrás tú disponible en tu pantalla, hasta que tú lo recojas claro. Otro elemento de competencia menos.

Todo esto ayuda a que cuando vayas a la zona de Mundo contra Mundo te encuentres con un grupo de jugadores en su mayoría unidos unos con otros contra un enemigo común. Es una sensación muy satisfactoria, dando la impresión de que no hay malas personas en el juego y que todos van a portarse bien contigo. Repito, impresión, que luego habrá capullos como en todas partes, pero no se les incita a serlo en lo más mínimo.

Jugar en compañía siempre es divertido, especialmente si lo haces conectado a TeamSpeak o cualquier otro formato de comunicación por voz que os guste. Yo me he echado muchas risas con mis compañeros de clan estos días cuando he estado conectado al chat de voz, y desde luego que seguiré haciéndolo cada vez que pueda. Y me gusta ir a sitios con ellos, claro que sí, porque todos ganamos. Es como digo: jugar en equipo supone una ventaja pero jugar solo no supone ninguna desventaja. Son “+1″ y “0″, pero no hay ningún “-1″.

Otra cosa que me está gustando del juego es su historia. No es que tenga un nivel maestral, pero está llevada con mucho atino. Al crear personaje te permiten escoger una serie de variables que harán que tu historia personal, la que viene siendo la misión principal que irás siguiendo a lo largo del juego, varíe sensiblemente. Yo por ejemplo me creé un personaje de familia noble y que no conocía a sus verdaderos padres al ser adoptado, mientras que otros optan por ser de otra raza, de barrios bajos y que todavía lloran no haber podido encontrar el cadáver de su difunta hermana. Una variedad que sin duda ayuda a que el probar clases y repetir una y otra vez las misiones iniciales no se convierta en un ejercicio aburrido y de mera repetición automática.

También hay muchas salidas de humor, tanto en la historia, como en los personajes, como en el mismo mundo. Es normal ir por el mapa y “escuchar” a los NPCs con conversaciones con chispa como:

  • Cortesana: ¿Has visto el traje que llevaba ese?
  • Cortasana 2: No. Estaba muy ocupada mirándole a él.

Esto ayuda mucho a sentir vivo el mundo. También tienen grandes referencias a películas o videojuegos, de entre las que sin duda recuerdo con mucha gracia el concurso de insulto piratas, muy a lo Monkey Island. De hecho, hay piratas que te dicen que se metieron en dicha profesión por el grog. Muchos grandes detalles, muchos, en los que sin tener que caer en el humor burdo, saben sacarte una sonrisa.

Por todo esto y por más cosas, me gusta el juego. Porque puedo jugar solo cuando no tengo tiempo para grupos o no puedo estar completamente pendiente de lo que hago en Tyria. Porque puedo jugar con mis compañeros sabiendo que nos beneficiará a todos. Porque siempre encontraré algo entretenido que hacer. Y es que, si es por el aburrimiento de “matar y matar”, en este juego se puede llegar a nivel máximo solo a base de recoger materiales y artesanías prácticamente.

Seguramente os hablé más de Guild Wars 2 en otro momento, o puede que os cuente algunos de los momentos estelares que he vivido y viviré con Héroes de Inshuheki (un saludo a todos), pero tras varios días de juego puedo decir que no me arrepiento en absoluto de haber decidido formar parte de la historia de Tyria.

 

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