Diario de una vecitonta (I)

Diario-de-una-Vecitonta-I

Hola, me llamo Arisu Tontikawa y tengo 16 años. Mis padres viajan mucho por asuntos de negocios y solía pasar mucho tiempo en casa a solas con mi tío. Por desgracia mi tío murió hace dos años, así que como mis padres y los vecinos se conocen desde toda la vida y ellos también viajan mucho, decidieron que para que yo no estuviese sola en casa, me fuese a vivir con su hijo Souji, que también pasa solo mucho tiempo. Souji tiene mi misma edad, nos conocemos desde pequeños y de hecho vamos juntos a clase. Es un desastre, pero en el fondo es un chico con muy buen corazón.

En fin, son ya las seis de la mañana, así que va siendo hora de que me ponga en pie. Tengo que preparar el almuerzo para el insti, que Souji es un desastre y si por él fuera, se alimentaba a base de Dr. Pepper y bolsas de patatas a medio comer. Hoy le voy a preparar arroz con gambas, que es su favorito, y de paso una tortilla bien dulce y esponjosa. Ah, vaya, ayer se me olvidó pasar por el supermercado a comprar salsa de soja, así que el arroz tendré que hacerlo sin ella. Seguro que me lo perdona.

[07:00 - Cocina]

Bueno, ya tengo preparado el almuerzo de los dos. Voy a ir a despertar a Souji para que se levante a desayunar. He preparado el café bien cargado, como a él le gusta.

[07:02 - Puerta de la habitación de Souji]

Me pregunto por qué no quita de una vez esta placa del Power Ranger Negro con su nombre de la puerta. Ya no es un niño, debería aprender a madurar un poco. Y de paso ser más puntual, que eso de controlar el tiempo no ha sido nunca su punto fuerte, pero bueno, él es así.

- ¡Toc! ¡Toc! ¡Souji, voy a entrar! – dijo Arisu justo antes de abrir la puerta

– ¡Vamos, Souji! ¡Ya son más de las siete y tienes que…! ¿Qué es… este olor?

La habitación hoy también está hecha un desastre. No tiene remedio, y mira que se la ordeno dos veces al día, pero no hay manera de hacerle entender que ha de ser un adulto responsable. ¿Y este olor? ¿De dónde viene? Es cierto que esta habitación no suele oler a rosas normalmente, pero hoy tiene un olor… extraño. Seguro que es la ropa sucia, que para variar, la ha dejado tirada junto al escritorio. Voy a recogerla antes de despertarle…

- ¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Ay, ay, ay, que se ha dejado aquí la ropa interior. Normalmente siempre la deja en la cesta del baño aunque el resto lo tenga por aquí tirado, pero se ve que ayer llegó demasiado cansado por la noche. Pobre. En fin, haré de tripas corazón y… cogeré… los calzoncillos de Souji. Madre mía, ¿por qué estoy tan nerviosa? Claro, ya sé, es que esto lo han tocado sus partes íntimas y puede que… que…

<Arisu levantó los calzoncillos de Souji con la cara colorada y mirando de reojo>

<Un tufillo considerable le atacó las fosas nasales obligándola a investigar de dónde procedía>

¿Acaso es esto lo que huele tan mal? ¿Tan mal les huele ESO a los chicos? A ver…

- ¡MADRE MÍA!

Uis, he gritado, no quiero que Souji me vea cogiendo su ropa interior y le voy a despertar, pero, ¿qué es esto? ¡Tiene una mancha marrón enorme en el trasero! ¿Cómo es posible? No tiene remedio, voy a despertarle y voy a echarle una buena regañina.

<Arisu se acercó hasta la cama de Souji>

- ¡Souji! ¡Souji! ¿Se puede saber qué es esto?

– Uhmm… déjame dormir…

– ¡Souji! – grito de nuevo mientras le arrancaba las sábanas de encima – ¡Tienes que levantarte de una vez!

– Joder, ya voy. Me cago en el santo día que mis padres decidieran que vivieras conmigo.

– ¡Deberías dar las gracias de tener a una chica tan guapa cuidando de ti!

– ¡¿Guapa?! ¡¿Tú?! ¡No me jodas hombre!

Vale, admito que no soy precisamente una belleza. Soy demasiado alta, no tengo casi tetas, el pelo es un poco lacio y en el colegio me llamaban “cara de caballo”, pero en el fondo sé que para él soy su princesa.

- ¡Siempre estás igual! ¡Podrías ser algo más considerado conmigo! A ver, ¿se puede saber qué es esto? – dijo Arisu mientras sacudía los calzoncillos de Souji con cara de asco

– Pues un perdigón.

– ¡¿Un qué?!

– Un perdigón, ¿también eres sorda?

– ¿Y qué… es eso?

– Pues que solté un pedaco pensando que no iba a pasar nada y me cagué encima. Joder, son cosas que pasan, no es para tanto.

Ay, madre mía, qué asco. Pero no pasa nada, él siempre me ha defendido cuando hacía falta, así que yo puedo aguantar esto por él. Al fin y al cabo sé que me tiene mucho aprecio.

- Bueno, Souji, dejemos el tema. Arréglate y baja a desayunar, que es tarde para ir a clase.

– Vale, tía plasta.

[07:24 - Cocina]

- ¡Souji! ¡¿Cómo has tardado tanto en vestirte?!

– Me estaba dando el meneo matutino.

– ¿El meneo matutino? ¡Te he dicho muchas veces que esas cosas no se cuentan!

– La masturbación es natural en un hombre, cuanto antes lo aceptes, mejor.

Ay, cómo es. Sé que en realidad cuando me dice esas cochinadas lo que ha hecho es pensar en nuestro futuro juntos. Cuando subo a su habitación mientras desayuna siempre me encuentro un par de pañuelos pegajosos encima de su escritorio. Son de limpiarse los mocos cuando llora a lágrima viva de felicidad por saber que va a poder comer un día más mis deliciosos desayunos.

<Souji se acerca a la nevera y saca un bolso de bollos de chocolate>

- Oye, Souji, que ya tienes el desayuno en la mesa. ¿Para qué sacas eso? ¡Si te comes todo lo que te he preparado y los bollos va a darte dolor de estómago!

– ¿Qué dices que te has fumado hoy? No pienso comerme tu asqueroso desayuno. Siempre te pasas con la sal y lo dejas todo quemado. No sabes ni cocer arroz sin que se te pegue.

– ¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡Me ha costado mucho preparar este desayuno, ¿sabes?!

– Ya, y seguramente también me hayas preparado de nuevo el almuerzo. La semana pasada eché tu tortilla dulce a un perro que me encontré al salir de casa y murió entre retortijones. Eso debería pesar sobre tu alma.

Sé que es mentira. Souji en realidad se pasa el día preocupado por mí y no dice esas cosas en serio. Le cuesta expresar sus verdaderos sentimientos. Además, no quiere perderme de vista ni en casa. El otro día descubrí limpiando su ordenador que tiene un montón de vídeos míos. Parece ser que ha puesto cámaras de seguridad en mi habitación para evitar que entre nadie por las noches a asaltarme. Es normal, soy su princesa, no podría permitir que me ocurriese nada malo. Si es que es un encanto.

- Eh, Arisu, que yo me voy dando el piro. Tira todo eso de encima de la mesa al contenedor de residuos químicos antes de irte.

– ¿Hoy tampoco vas a esperarme para que vayamos juntos a clase?

– Bastante vergüenza me da que me vean hablando contigo en el insti como para encima tener que aguantarte también por la calle. Podría vernos alguien. Quita, quita…

– Jopé… Vale, pues nos vemos en clase.

<Souji salió por la puerta principal dando un buen portazo y dejando la casa en silencio>

¿Veis? Le da vergüenza que los vecinos nos vean salir juntos porque el amor que se respira entre nosotros es demasiado evidente y no tardarían en decirle algo a nuestros padres. Hace todo lo posible para evitar que nos tengamos que separar, todo para poder seguir viviendo juntos en esta casa él y yo… como una pareja… Ay, qué cosas digo, que me pongo colorada.

Más vale que vaya a acabar de arreglarme yo para irme, que se me va a hacer tarde. Y encima Souji no se ha llevado su almuerzo, siempre le olvida. Qué despistado es… Pero le quiero.

 

2 Responses

  1. Blareot dice:

    Me arden los ojos y sin embargo quiero seguir leyendo.

  2. mihaeru dice:

    parece una comedia bien ácida xD esta divertida, menudo elemento el tipo y la tipa no se queda atrás con lo corta que es.

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